HISTORIA DE MÓRROPE

ETIMOLOGÍA

Palabra Mórrope proviene de los Topónimos o Ejecok: Murrup que significa iguana y Pe, que significa sitio o lugar. La fusión de estas dos toponimias o vocablos muchik forma la palabra Mórrope, que significa sitio o lugar de la iguana.

LA LEYENDA DE MURRUP

Se dice que durante el periodo de expansión del imperio incaico y cuando gobernaba el inca Túpac Inca Yupanqui había un lugar llamado FELAM (palabra mochica que significa la casa) este poblado era azotado por una gran sequía producto de las variaciones climáticas. La ausencia de lluvias y escasez del agua, hizo que poco a poco se fueran acabando las provisiones, almacenadas para estas emergencias, alarmando a los pobladores de este sector, quienes; aterrados y desesperados hacían muchas ofrendas, a su diosa la “Luna”; pero al no conseguir el milagro decidieron huir hacia otro pueblo. Pacora ha donde pertenecían por haber sido sometidos.

Cierto día tres cholitos pastores (niños pequeños) que estaban apacentando sus ganados, a dos leguas de distancia de Felam; mientras cuidaban sus animalitos, vieron aparecer una hermosa iguana, y como niños juguetones, empezaron a correrla y perseguirla, el animal cansado los llevaba cada mes más lejos, de pronto, se introdujo en una brecha que el sol había abierto al golpe de sus rayos en la tierra. Los niños en su afán de cazarla no midieron consecuencias y cavaron sobre arena suave de pronto, descubrieron tierra humedad, se asustaron y con suma rapidez fueron avisar a sus padres y estos a los demás habitantes del lugar para ir a verificar.

Llevaron todo lo que pudieron, para cavar y agrandar el hueco , hecho por los niños, de pronto ¡Milagro! salio un dulce y cristalino chorro de agua que allí tenia represada la gran providencia , tal fue su alegría en ese instante; que llenaron sus cantaros con agua , para tomar , para bañarse, bailaban, gritaban de alegría , e inmediatamente con el barro sacado del pozo, hicieron una iguana , a quien dieron el nombre de “Deidad Beneficiadora y Diosa de las aguas”, danzando, cantando y rindiendo reverencia llevaron este ídolo y lo pusieron en el altar de la luna (reemplazando a la luna por la iguana).para rendirle culto sagrado , convirtiéndolo en su DIOS.

En signo de gratitud , y para agradecer a su Dios iguana sacrificaron a los tres inocentes niños que habían descubierto el pozo , al que llamaron “MURRUP” en lengua mochica quiere decir “iguana” , al poco tiempo los indios y sus familias se trasladaron cerca al pozo para tener agua a la mano , poblándose así Murrup, .(lo llamaron así por el sonido que hace la iguana , murrup, murrup, murrup) con el transcurso de los años la población creció y se formo el pueblo de MURRUP a la llegada de los españoles esta palabra fue castellanizada en MORROPE y este antiquísimo pozo fue anillado con palos tallados de corazón de algarrobo.
Se dice que un 27 de junio de 1929 fue instalado un sistema de bombeo de agua de viento al que bautizaron con el nombre de “la mariposa”, este pozo fue destruido por el fenómeno del niño, y actualmente se encuentra sepultado bajo tierra.



FUNDACIÓN HISPANA DE MÓRROPE

Fue el 29 de junio de 1536, el día que llegó por primera vez a Murrup el primer sacerdote, llamado José Antonio de Araujo, según manuscrito del lic. Justo Rubiños Andrade, sacerdote de Mórrope en 1750, hizo las 2 primeras Iglesias de los naturales llamaron “Guayronas” y mando arrasar los adoratorios públicos. Es preciso señalar que Araujo fue el primer cura de Mórrope y Pacora y que la primera Iglesia que cita Rubiños es la que actualmente se conoce como “Ramada” con la cual se produjo la fundación hispana de Mórrope.


ORIGEN

El asentamiento original de los actuales Morropenses habría sido Félam, un sitio árido, ubicado entre Sechura y el actual Mórrope que los pobladores llamaron el Paraje (Milciades Casos). Ruviños recoge la versión que alrededor del año 1125 existía una relación comercial entre los señoríos Alto andinos y costeños con la zona de Paita. Félam sería así un sitio intermedio, o pascana de la "gentilidad", que por el comercio e intercambio frecuentes se fue ampliando, congregándose algunas familias dedicadas a la pesca, caza y crianza de animales y posteriormente a la agricultura. Durante el período del Inca Yupanqui, habría sobrevenido en Félam una epidemia que los obligó a emigrar a la zona de Pacora.

En este punto Ruviños inserta una tradición sobre el origen del actual Mórrope. Relata que tres pequeños, que se encontraban al ocaso jugando a dos leguas hacia el oriente de Pacora (donde estaban asentadas las familias de Félam), perseguían a una iguana, que a poca distancia entró en una brecha de la tierra. Al buscarla en la profundidad encontraron un elemento muy importante para la vida de esta gente del desierto: el agua de lo que avisaron a sus padres.

Los pobladores formaron una iguana del propio barro que sacaron al excavar el pozo, dándole el carácter de deidad beneficiadora de las aguas; pusieron al ídolo en un adoratorio y en signo de gratitud, sacrificaron solemnemente en ritualidad las vidas de los tres inocentes.
Pusieron por nombre a este pozo Murrup (que significa en lengua muchik iguana), que después se pronunciaría como Mórrope por los españoles. Así, el pueblo cambió de nombre de Félam al de Murrup, llevando sus familias hacia el lugar donde encontraron el agua. Desde entonces se pobló esta zona. Es más, indica Ruviños que desde 1125 Manco Cápac hizo poblar todas estas tierras, seguramente queriendo indicar la incorporación de este territorio Muchik al Tahuantinsuyo, en el cual seguramente cumplía algunas funciones dentro de la organización socioeconómica y políticas (Cf. Espinosa 1975 y Ramírez 1981).
Es mas el origen de Mórrope articula la Leyenda de Félam y Murrup, con la leyenda de Naymlap, según la versión recogida por Miguel cabello de Balboa dos siglos antes de Ruviños.


CREACIÓN DISTRITAL

Creado en la época de la Independencia el 12 de febrero de 1821, reconocido mediante decreto de protectorado por el excelentísimo señor don José de San Martín Capitán General y Jefe del Ejército Libertador del Perú. En 1824 se reafirma como distrito por el régimen dictatorial del Libertador Simón Bolívar.

En esta etapa encontramos como figura de Mórrope al Reverendo Padre Antonio Arteaga y Castro, quien estuvo vinculado con los caudillos de la Emancipación hasta los inicios de la República, aunque no fue morropano, dio gloria a su Parroquia, pues fue diputado por Lambayeque y firmante de la Constitución Política de 1828.


ORGANIZACIÓN SOCIO ECONOMICA

En época en que Mórrope era parte del curacazgo de Jayana era básicamente agricultor, pero aportaba a la economía del señorío a través de sus especialistas salineros, pesqueros y artistas.

Precisamente una de las más poderosas pachaquillas estaba integrada por pescadores, que ocupaban el pueblo Número 136, compuesta por cincuenta trabajadores y con más de doscientas personas en total, incluyendo hijos y mujeres. Estaba localizada a orillas del mar (probablemente el uno de los "pueblos " del antiguo Mórrope). Su curaca llamado Millamisan estaba considerado como una gran principal a quien siempre lo conducían y trasladaban a cualquier parte en hamaca. El poder de este curaca emanaba del comercio del pescado salado a base del trueque, con lo cual obtenía oro, plata, coca, y otros productos valiosos1

El curaca controlaba la tierra y el agua de irrigación de su "provincia" o "valle". Por el control de los recursos naturales los grupos étnicos mantenían discordias. Obviamente, Mórrope tenía menos derechos y más problemas por su lejanía de las fuentes de agua, sólo le llegaban los excedentes.

Otra característica del sistema socioeconómico de este curacazgo costeño era que había una especie de “impuestos”, tributación o arrendamiento de la tierra y el agua.
Según Waldemar Espinosa (1975: 258) era un "ayllu-pachaca" especializado en la pesca solamente: no sabían hacer ninguna otra cosa, eran pescadores y comerciantes.

En el mundo prehispánico tenía más poder quien tenía el acceso al control del agua. Por ello es que Jayanca controlaba el conjunto del valle y fue la sede del curacazgo, al cual pertenecía Mórrope.

Una manifestación de la importancia de un curaca era poseer hamaqueros para llevar sus literas. Cuando más encumbrado era un señor, disponía de un mayor Número de ellos (Cieza 1553).
Otra distinción de los curacas era el disponer de tabernas de chicha, donde daban de beber libremente chicha a sus súbditos, no sólo en su lugar de residencia, sino a lo largo de los caminos. Esto fue prohibido también por el Oidor Gonzáles de Cuenca (1566-1567), con lo que se disminuyó el prestigio de los señores ante el común de indios, ya que se rompía así este mecanismo de redistribución que sustentaba en gran parte el poder del curaca.
En un documento tardío, encontramos manifestaciones sobre las ocupaciones tradicionales de los morropenses, como la declaración del teniente Andrés Ordóñez Saavedra, nacido en Íllimo y vecino de Mochumí desde los cinco años (en el momento de su declaración tenía cincuentaitrés años), decía que:

“... e todo el demás tiempo que no hay copiosa avenida, se mantienen los de Mórrope de la laguna o manantial que tienen, que les es bastante, por que no se ejercitan en sembrar, ni tienen tierras en qué poderlo hacer y que su ejercicio es de sacar sal, yeso, la ceniza del lito que todo está a la costa del mar, y algunos en arrieros...” (ADL 1877).

Según la tradición recogida por el cura Ruviños, el río La Leche no existía antes de la conquista, pues recién en el año 1570, el cura Don Luís Quixano promovió la construcción de ese utilísimo canal o río La Leche. Desde las faldas de los cerros de Penachí (Salas) se abrió una acequia que en 27 leguas traía en tiempos de abundancia el agua hasta Mórrope. Por este derecho, los Morropenses pagaban al curaca de Penachí tributo en sal, ají y algodón.
A raíz que los españoles dividieron los señoríos lambayecanos en quince encomiendas o repartimientos, por razones administrativas, políticas, económicas y religiosas, Mórrope quedó a cargo del encomendero José Alcántara y Alvarado.

Hay algunos ejes centrales de la historia de Mórrope. Uno de ellos es la tierra, pero especialmente el problema del agua de riego, que ha generado, y genera hasta la actualidad, conflictos. Otros problemas son los recursos mineros: el yeso y la sal, que aún ahora generan conflictos al interior de la comunidad, y con elementos externos a ella.

HISTORIA DE MÓRROPE

ETIMOLOGÍA

Palabra Mórrope proviene de los Topónimos o Ejecok: Murrup que significa iguana y Pe, que significa sitio o lugar. La fusión de estas dos toponimias o vocablos muchik forma la palabra Mórrope, que significa sitio o lugar de la iguana.

LA LEYENDA DE MURRUP

Se dice que durante el periodo de expansión del imperio incaico y cuando gobernaba el inca Túpac Inca Yupanqui había un lugar llamado FELAM (palabra mochica que significa la casa) este poblado era azotado por una gran sequía producto de las variaciones climáticas. La ausencia de lluvias y escasez del agua, hizo que poco a poco se fueran acabando las provisiones, almacenadas para estas emergencias, alarmando a los pobladores de este sector, quienes; aterrados y desesperados hacían muchas ofrendas, a su diosa la “Luna”; pero al no conseguir el milagro decidieron huir hacia otro pueblo. Pacora ha donde pertenecían por haber sido sometidos.

Cierto día tres cholitos pastores (niños pequeños) que estaban apacentando sus ganados, a dos leguas de distancia de Felam; mientras cuidaban sus animalitos, vieron aparecer una hermosa iguana, y como niños juguetones, empezaron a correrla y perseguirla, el animal cansado los llevaba cada mes más lejos, de pronto, se introdujo en una brecha que el sol había abierto al golpe de sus rayos en la tierra. Los niños en su afán de cazarla no midieron consecuencias y cavaron sobre arena suave de pronto, descubrieron tierra humedad, se asustaron y con suma rapidez fueron avisar a sus padres y estos a los demás habitantes del lugar para ir a verificar.

Llevaron todo lo que pudieron, para cavar y agrandar el hueco , hecho por los niños, de pronto ¡Milagro! salio un dulce y cristalino chorro de agua que allí tenia represada la gran providencia , tal fue su alegría en ese instante; que llenaron sus cantaros con agua , para tomar , para bañarse, bailaban, gritaban de alegría , e inmediatamente con el barro sacado del pozo, hicieron una iguana , a quien dieron el nombre de “Deidad Beneficiadora y Diosa de las aguas”, danzando, cantando y rindiendo reverencia llevaron este ídolo y lo pusieron en el altar de la luna (reemplazando a la luna por la iguana).para rendirle culto sagrado , convirtiéndolo en su DIOS.

En signo de gratitud , y para agradecer a su Dios iguana sacrificaron a los tres inocentes niños que habían descubierto el pozo , al que llamaron “MURRUP” en lengua mochica quiere decir “iguana” , al poco tiempo los indios y sus familias se trasladaron cerca al pozo para tener agua a la mano , poblándose así Murrup, .(lo llamaron así por el sonido que hace la iguana , murrup, murrup, murrup) con el transcurso de los años la población creció y se formo el pueblo de MURRUP a la llegada de los españoles esta palabra fue castellanizada en MORROPE y este antiquísimo pozo fue anillado con palos tallados de corazón de algarrobo.
Se dice que un 27 de junio de 1929 fue instalado un sistema de bombeo de agua de viento al que bautizaron con el nombre de “la mariposa”, este pozo fue destruido por el fenómeno del niño, y actualmente se encuentra sepultado bajo tierra.



FUNDACIÓN HISPANA DE MÓRROPE

Fue el 29 de junio de 1536, el día que llegó por primera vez a Murrup el primer sacerdote, llamado José Antonio de Araujo, según manuscrito del lic. Justo Rubiños Andrade, sacerdote de Mórrope en 1750, hizo las 2 primeras Iglesias de los naturales llamaron “Guayronas” y mando arrasar los adoratorios públicos. Es preciso señalar que Araujo fue el primer cura de Mórrope y Pacora y que la primera Iglesia que cita Rubiños es la que actualmente se conoce como “Ramada” con la cual se produjo la fundación hispana de Mórrope.


ORIGEN

El asentamiento original de los actuales Morropenses habría sido Félam, un sitio árido, ubicado entre Sechura y el actual Mórrope que los pobladores llamaron el Paraje (Milciades Casos). Ruviños recoge la versión que alrededor del año 1125 existía una relación comercial entre los señoríos Alto andinos y costeños con la zona de Paita. Félam sería así un sitio intermedio, o pascana de la "gentilidad", que por el comercio e intercambio frecuentes se fue ampliando, congregándose algunas familias dedicadas a la pesca, caza y crianza de animales y posteriormente a la agricultura. Durante el período del Inca Yupanqui, habría sobrevenido en Félam una epidemia que los obligó a emigrar a la zona de Pacora.

En este punto Ruviños inserta una tradición sobre el origen del actual Mórrope. Relata que tres pequeños, que se encontraban al ocaso jugando a dos leguas hacia el oriente de Pacora (donde estaban asentadas las familias de Félam), perseguían a una iguana, que a poca distancia entró en una brecha de la tierra. Al buscarla en la profundidad encontraron un elemento muy importante para la vida de esta gente del desierto: el agua de lo que avisaron a sus padres.

Los pobladores formaron una iguana del propio barro que sacaron al excavar el pozo, dándole el carácter de deidad beneficiadora de las aguas; pusieron al ídolo en un adoratorio y en signo de gratitud, sacrificaron solemnemente en ritualidad las vidas de los tres inocentes.
Pusieron por nombre a este pozo Murrup (que significa en lengua muchik iguana), que después se pronunciaría como Mórrope por los españoles. Así, el pueblo cambió de nombre de Félam al de Murrup, llevando sus familias hacia el lugar donde encontraron el agua. Desde entonces se pobló esta zona. Es más, indica Ruviños que desde 1125 Manco Cápac hizo poblar todas estas tierras, seguramente queriendo indicar la incorporación de este territorio Muchik al Tahuantinsuyo, en el cual seguramente cumplía algunas funciones dentro de la organización socioeconómica y políticas (Cf. Espinosa 1975 y Ramírez 1981).
Es mas el origen de Mórrope articula la Leyenda de Félam y Murrup, con la leyenda de Naymlap, según la versión recogida por Miguel cabello de Balboa dos siglos antes de Ruviños.


CREACIÓN DISTRITAL

Creado en la época de la Independencia el 12 de febrero de 1821, reconocido mediante decreto de protectorado por el excelentísimo señor don José de San Martín Capitán General y Jefe del Ejército Libertador del Perú. En 1824 se reafirma como distrito por el régimen dictatorial del Libertador Simón Bolívar.

En esta etapa encontramos como figura de Mórrope al Reverendo Padre Antonio Arteaga y Castro, quien estuvo vinculado con los caudillos de la Emancipación hasta los inicios de la República, aunque no fue morropano, dio gloria a su Parroquia, pues fue diputado por Lambayeque y firmante de la Constitución Política de 1828.


ORGANIZACIÓN SOCIO ECONOMICA

En época en que Mórrope era parte del curacazgo de Jayana era básicamente agricultor, pero aportaba a la economía del señorío a través de sus especialistas salineros, pesqueros y artistas.

Precisamente una de las más poderosas pachaquillas estaba integrada por pescadores, que ocupaban el pueblo Número 136, compuesta por cincuenta trabajadores y con más de doscientas personas en total, incluyendo hijos y mujeres. Estaba localizada a orillas del mar (probablemente el uno de los "pueblos " del antiguo Mórrope). Su curaca llamado Millamisan estaba considerado como una gran principal a quien siempre lo conducían y trasladaban a cualquier parte en hamaca. El poder de este curaca emanaba del comercio del pescado salado a base del trueque, con lo cual obtenía oro, plata, coca, y otros productos valiosos1

El curaca controlaba la tierra y el agua de irrigación de su "provincia" o "valle". Por el control de los recursos naturales los grupos étnicos mantenían discordias. Obviamente, Mórrope tenía menos derechos y más problemas por su lejanía de las fuentes de agua, sólo le llegaban los excedentes.

Otra característica del sistema socioeconómico de este curacazgo costeño era que había una especie de “impuestos”, tributación o arrendamiento de la tierra y el agua.
Según Waldemar Espinosa (1975: 258) era un "ayllu-pachaca" especializado en la pesca solamente: no sabían hacer ninguna otra cosa, eran pescadores y comerciantes.

En el mundo prehispánico tenía más poder quien tenía el acceso al control del agua. Por ello es que Jayanca controlaba el conjunto del valle y fue la sede del curacazgo, al cual pertenecía Mórrope.

Una manifestación de la importancia de un curaca era poseer hamaqueros para llevar sus literas. Cuando más encumbrado era un señor, disponía de un mayor Número de ellos (Cieza 1553).
Otra distinción de los curacas era el disponer de tabernas de chicha, donde daban de beber libremente chicha a sus súbditos, no sólo en su lugar de residencia, sino a lo largo de los caminos. Esto fue prohibido también por el Oidor Gonzáles de Cuenca (1566-1567), con lo que se disminuyó el prestigio de los señores ante el común de indios, ya que se rompía así este mecanismo de redistribución que sustentaba en gran parte el poder del curaca.
En un documento tardío, encontramos manifestaciones sobre las ocupaciones tradicionales de los morropenses, como la declaración del teniente Andrés Ordóñez Saavedra, nacido en Íllimo y vecino de Mochumí desde los cinco años (en el momento de su declaración tenía cincuentaitrés años), decía que:

“... e todo el demás tiempo que no hay copiosa avenida, se mantienen los de Mórrope de la laguna o manantial que tienen, que les es bastante, por que no se ejercitan en sembrar, ni tienen tierras en qué poderlo hacer y que su ejercicio es de sacar sal, yeso, la ceniza del lito que todo está a la costa del mar, y algunos en arrieros...” (ADL 1877).

Según la tradición recogida por el cura Ruviños, el río La Leche no existía antes de la conquista, pues recién en el año 1570, el cura Don Luís Quixano promovió la construcción de ese utilísimo canal o río La Leche. Desde las faldas de los cerros de Penachí (Salas) se abrió una acequia que en 27 leguas traía en tiempos de abundancia el agua hasta Mórrope. Por este derecho, los Morropenses pagaban al curaca de Penachí tributo en sal, ají y algodón.
A raíz que los españoles dividieron los señoríos lambayecanos en quince encomiendas o repartimientos, por razones administrativas, políticas, económicas y religiosas, Mórrope quedó a cargo del encomendero José Alcántara y Alvarado.

Hay algunos ejes centrales de la historia de Mórrope. Uno de ellos es la tierra, pero especialmente el problema del agua de riego, que ha generado, y genera hasta la actualidad, conflictos. Otros problemas son los recursos mineros: el yeso y la sal, que aún ahora generan conflictos al interior de la comunidad, y con elementos externos a ella.